

Análisis
Las mallas de sombra son un básico que muchos no valoramos hasta que las necesitamos. Esta en concreto es un producto funcional y sin pretensiones, hecho en HDPE (polietileno de alta densidad), material que ofrece durabilidad y flexibilidad.
Lo más relevante aquí es la capacidad de bloqueo UV (80-95%), que dependerá del grosor y densidad de la trama. Con esta especificación, aguantará bien la radiación directa en meses de calor extremo. Los ojales distribuidos por toda la tela facilitan mucho la instalación: los anclas en las esquinas y puntos intermedios mantienen la malla tensa sin que se mueva con viento moderado. Es transpirable, así que no crea un microclima sofocante debajo, permitiendo que circule el aire.
La versatilidad es otro punto fuerte: vale para pérgolas, balcones, galllineros, invernaderos o simplemente cubrir una terraza. El HDPE resiste bien la intemperie, aunque como toda malla necesita revisiones periódicas y quizá lavarse una o dos veces en temporada.
Como pegas, estas mallas genéricas no especifican dimensiones exactas en la ficha (es importante medir bien antes de comprar), y la durabilidad depende del clima: en zonas con granizo o vientos extremos, puede sufrir. También, aunque es transpirable, reduce mucha luminosidad, así que no es ideal si necesitas que tus plantas reciban bastante luz.
Al precio actual (8,20€), es una ganga. Comparándolo con mallas de marca conocida o tiendas físicas, estás ahorrando casi 11 euros. Merece la pena si necesitas protección solar básica sin inversión alta.