

Análisis
El monitor portátil Blackview de 23.8" es uno de esos productos que sorprende por ofrecer bastante a cambio de poco dinero. Se trata de un display de 1080p con panel IPS, lo que significa ángulos de visión decentes y reproducción de color aceptable para su rango de precio. Los 100Hz es una cifra interesante para un portátil: no es gaming de élite, pero proporciona una experiencia más fluida que los típicos 60Hz cuando trabajas o juegas.
Lo que más me gusta es la versatilidad. Funciona con laptop mediante USB-C o HDMI, se conecta a ordenadores de escritorio, MacBooks, PS4 y PS5. El soporte giratorio de 90° permite cambiar entre orientación apaisada y vertical, algo práctico si haces tareas de edición o lectura de documentos. El diseño delgado y el soporte plegable lo hacen transportable, aunque a casi 24 pulgadas no es exactamente bolsillo.
Las limitaciones son evidentes: 1080p en casi 24 pulgadas (94 ppi) hace que la nitidez no sea excepcional comparada con monitores 1440p o 4K. Si buscas gaming serio o trabajo de diseño profesional, querrás más. Además, siendo un portátil, la calibración de color está bien pero no es studio-grade.
Al precio actual de 164,87€ (38% menos), compite directamente con marcas menos conocidas. Si lo compares con alternativas de Asus o EVICIV en este segmento, el Blackview sale bien parado. Merece la pena si necesitas un segundo monitor versátil, trabajas en remoto frecuentemente o quieres extender tu pantalla en consola sin gastar 250€.