

Análisis
La Google Fitbit Air es una apuesta interesante para quien busca monitorización sin renunciar a la discreción. Se trata de una pulsera minimalista, sin pantalla, que se centra en lo esencial: registrar tu actividad física diaria, pasos, calorías quemadas y patrones de sueño.
Lo que destaca es precisamente su simplicidad. Es ultraligera, cómoda de llevar todo el día e incluso mientras duermes, y la batería aguanta bastante (ronda los 10 días). Está pensada para quienes encuentran las smartbands tradicionales demasiado aparatosas pero quieren datos reales de movimiento. Compatible con iOS y Android sin problemas.
Viene con correa deportiva extra en la caja, lo que suma puntos. El diseño en obsidiana es discreto y combina con casi cualquier look.
Las limitaciones son claras: sin pantalla, no ves métricas en tiempo real en la muñeca. Todo va a la app del móvil. Si necesitas notificaciones, respuestas rápidas o visualizar datos al instante, esto no es para ti. Comparada con Fitbit Charge o Inspire, ofrece menos, pero también cuesta menos.
La precisión en pasos está bien para un dispositivo de este segmento, aunque nada espectacular. El seguimiento de sueño es básico pero funcional.
A 99,99€ (era 144,98€), merece la pena si tu prioridad es comodidad y discreción sobre funcionalidad avanzada. Perfecta como primer wearable o para quien no quiere distracciones en la muñeca. Si quieres algo más completo, mejor subir presupuesto a una Charge o Inspire.